miércoles, 23 de febrero de 2011

Sobre el Mensaje de Cuauhtemoc

TLAMILIZTICA CUAUHTEMOCTZINTLI ITENAHUATILTZIN
Documento de esclarecimiento histórico nacional
Tlacatzin Stivalet Corral
lunes 13 de agosto de 2001
Desde hace unos de 50 años empezaron a circular diferentes versiones escritas de lo que en castellano se ha dado en llamar Ultimo mensaje de Cuauhtémoc, Consigna secreta o bien Consigna de Anáhuac Algunas . El autor del presente estudio recibió en el año europeo 1985 la primera de múltiples «versiones» de este esperanzador mensaje.provienen de la «tradición oral» en lengua nahua, «de boca a oreja», otras han sido elaboradas por quienes aman nuestra tradición pero no recibieron oralmente el mensaje.
Considerando que el momento anunciado por nuestro abuelo Cuauhtemoctzintli ya ocurrió, por el reciente nacimiento de nuestro sexto «sol», es importante intentar un esclarecimiento del significado real de la Consigna de Anáhuac, no únicamente desde la perspectiva lingüística, como algún connotado estudioso lo ha hecho, sino también desde la perspectiva de la «cosmopercepción» inmersa en el nahuatlahtolli 'hablar armonizante', hoy perdida en lugares donde existen sacerdotes nahuahablantes.
Lo primero que se hizo necesario fue seleccionar las «versiones» más representativas. Muchas de las que circulan entre los diferentes grupos llamados de la mexicanidad son meras calcas de otras anteriores. Hay muchas que cambian únicamente el tipo de letra, el diseño, el tamaño o algún detalle menor. Las que estaban en este caso fueron descartadas. Se seleccionaron once «versiones» que, aunque se notaba cierta procedencia común, ofrecían opción de algún tipo de análisis particular.
Al leer cuidadosamente las once versiones que se presentan al final del presente documento, se hace evidente que todas hablan del ocultamiento de «nuestro sol», de una gran «oscuridad», de la «certeza» del regreso del «sol» que se ocultó, de una serie de «recomendaciones» para ejecutar en el interin y concluyen, todas las versiones, con el anuncio de un «nuevo sol» y de cómo será «nuestra amada tierra madre » Anáhuac después de terminado el ciclo de oscuridad. Hay consistencia en estos puntos fundamentales.
Aunque existen diferencias en cuanto al día en que fue expresada, hay coincidencia en el año: yei calli 'tres casa' correspondiente al año 1521 europeo. Se dice que fue dada a conocer la víspera de la capitulación de Tenochtitlan-mexihco 'entre tunas de piedra, lugar de los mexis'. Esto ubica la proclama, en tiempo europeo, en el lunes 12 de agosto de 1521. Cabe señalar que aún existen discrepancias sobre la fecha exacta de la caída de la ciudad capital de los tenochcas en manos de Hernán Cortés.
Diferentes fuentes coinciden en el registro de la caída de Tenochtitlan-mexihco 'entre tunas de piedra, lugar de los mexis' como martes 13 de agosto de 1521, correpondiente a la fecha tolteca ze cohuatl ipan nexöchimaco metztli ipan yei calli xihuitl 'uno serpiente en el mes de dar flores en el año tres casa'. Esto hace evidente la juventud de Cuauhtémoc al momento de lanzar su proclama: era un joven de 22 años. En consecuencia, su mensaje es muestra del vigor y de la vehemencia que poseen los jóvenes.
Se dice, y resulta lógico, que la alocución fue propuesta por el huei tlahtocan 'gran consejo de gobierno' de Tenochtitlan-mexihco 'entre tunas de piedra, lugar de los mexis'. Al reconocer que era ya necesario entregar la plaza a los invasores encabezados por Hernán Cortés, hubo acuerdo colectivo de nombrar al huei tlahtohuani «gran portador de la palabra» para, de viva voz, dar a conocer el mensaje a los tenochcas. No quedó registrado el lugar preciso en donde esto fue hecho.
Resulta lógico pensar que la alocución fue dicha «de viva voz » a los tenochcas en el huei ithualli 'gran patio', mismo lugar que actualmente es llamado Plaza de la Constitución de Cádiz, mejor conocida como Zócalo. Muchos de los presentes en el momento del anuncio hecho por Cuauhtemoctzintli, en ese momento huei tlahtohuani 'gran portavoz' de Anahuac Itlahtocaicniuhyo 'Anáhuac su confederación', vivieron lo suficiente para comunicarlo, también «de viva voz», a muchos otros nahuahablantes.
Según versiones escritas de los cronistas españoles, al día siguiente, el martes 13 de agosto de 1521, día de "san Hipólito", Cuauhtémoc fue hecho prisionero por orden de Hernán Cortés. Así se inició la Nueva España. Los tenochcas fueron perseguidos y asesinados. No obstante, no pocos lograron escapar. Es lógico considerar que fueron éstos los primeros portadores «de viva voz» de la Consigna secreta. Así fue que el dramático y esperanzador mensaje se abrió paso «de boca a oreja» entre quienes hablaban nahua.
Es muy lógico que los padres eligieran al «primogénito» para conservar la «palabra» de nuestro abuelo. En el caso de Norberto Cabrera Alonso así fue. Sus abuelas paterna y materna, que nunca hablaron el castellano, se lo hicieron conocer a él solamente, a pesar de ser muchos los hermanos. Asimismo, en el caso de las «cartas vivas» que conservaron en secreto el lugar donde se encontraban ocultos los «restos» de nuestro abuelo Cuauhtémoc, la «palabra» siempre fue dada al primogénito de la familia Juárez.
En ambos casos, el mecanismo «operó» por más de 400 años antes de ser divulgado. Esto hace evidente una gran persistencia de la «palabra» de Cuauhtémoc. La cadena «de boca a oreja» con más de 400 años de pervivencia explica el gran ascendiente que hasta el presente mantiene la figura del "único héroe a la altura del arte", como lo llamó Ramón López Velarde en su poema épico Suave patria. La influencia moral de nuestro «joven abuelo» en todos los mexicanos es un hecho indiscutible.
Esto es lo que en antropología se suele llamar «carisma», en su acepción de 'fuerza interior de un ser humano que se manifiesta como un fuerte ascendiente en quienes conviven con él'. Dicha "fuerza interior" siempre es el resultado de un trabajo interno muy fuerte. En la antigua Anáhuac este muy especial fortalecimiento interno se realizaba siempre con la guía cuidadosa de un «mentor» que propiciaba el encuentro de cada jóven con su «ser interno»: a fin de que lograra su «soberanía» por esfuerzo propio.
El «carisma» viene a ser la mejor muestra de la esencia de una civilización: las figuras carismáticas de un pueblo sintetizan los valores que hacen pervivir a dicho pueblo. Esto explica, mejor que otro parámetro, el potencial de «pervivencia» o de «extinción» de una sociedad. El estudio de los «héroes» de un grupo humano explica si ese pueblo ha de pervivir o si ha de extinguirse. La lista de los pueblos extinguidos es muy larga: sumerios, egipcios, akadios, asirios, hititas, griegos, et cetera.
En opinión de muchos mexicanos del presente, casi la totalidad, los pueblos autóctonos de Anáhuac están en este caso. Es más, oficialmente ya desapareció el nombre de Anáhuac para el territorio nacional. Incluso los "académicos" de diferentes institutos de investigación ya adoptaron el nombre de Mesoamérica: propuesto en el año europeo 1943 por el alemán Paul Kichhoff. Para los mexicanos que anhelan con vehemencia pertenecer al "primer mundo", la herencia indígena es un lastre que los avergüenza.
Pareciera que después de casi 500 años la herida estuviera viva: muchos mexicanos, la mayoría, actúan como españoles invasores, somos muchos menos quienes abiertamens nos sentimos anahuacas invadidos. Hernán Cortés y de Cuauhtémoc son aún figuras carismáticas en nuestra patria. No pocos mexicanos verían con agrado la erección de una estatua al invasor, algo que causaría el enojo de no pocos mexicanos que, sin saber bien a bien por qué, sienten repulsión profunda por tal personaje extranjero.
Hernán Cortés, cabe tenerlo muy presente, emuló al guerrero hebreo Moisés cuando encabezó sus huestes en contra de pueblos que habitaban las tierras de Canaan, el hijo de Cam, a su vez, hijo maldecido por Noé. Nuestros abuelos fueron tratados por Hernán Cortés de la misma manera en que los cananeos fueron combatidos por Josúe: seguidor de la guerra iniciada por Moisés. En ambos caso el fin fue el mismo: despojar de su territorio a los legítimos propietarios. Por esto es que aún duele la herida.
Hasta el presente, desde siempre, hemos presenciado como la "tierra santa" mediterránea es botín en disputa. Los descendientes de los cananeos, que ahora se llaman palestinos, siguen combatiendo con los seguidores de Moisés: quienes en el año europeo 1948 establecieron allíel Estado de Israel. Esta lucha ha durado ya 3,500 años. La religión de Moisés traída aquí, mantenida por los actuales sacerdotes católicos mexicanos, sigue oprimiendo a los pobladores originales de Anáhuac: los "indígenas".
En el año 2001 de la cuenta europea se cumplieron 480 años de la consumación de la invasión española de Anáhuac. Es ya buen momento de esclarecer lo ocurrido todo este tiempo. Sin tomar partido, desde nuestro aquí y desde nuestro ahora, tenemos que percibir la «fuerza del lenguaje» de ambas figuras carismáticas, la de Moisés y la de Cuauhtémoc, y decidir. Esto es lo importante al estudiar el legado de Cuauhtémoc. Tenemos que encontrar lo más vigoroso de ambos «lenguajes»: para asumirlo.
Nuestra patria ha vivido dividida en su ser interno. Es momento de cada uno esclarecer nuestro pasado, para tomar lo mejor de ambas herencias: la autóctona y la española. Asumiendo aquello que nos parece más fuerte, estaremos en posibilidad de alcanzar una notable «fuerza del lenguaje». Una fuerza que nos permita perdurar: que es la aspiración no únicamente de los humanos sino de cualquiera de las especies vivientes. La «fuerza del lenguaje» se mide como pervivencia.
En el caso de Cuauhtémoc, según ha encontrado el investigador Arturo Meza Gutiérrez, el trabajo de fortalecimiento interno se llevó a cabo en el calmecac de Malinalco. A los doce años ya había adquirido los valores propios que lo conviertieron simultáneamente en ozeloyaoquizqui 'guerrero ocelote' y en cuauhyaoquizqui 'guerrero águila'. Entre los actuales pobladores de Malinalco aún existe memoria de nuestro abuelo Cuauhtémoc. Se afirma que estuvo en dos etapas en el calmecac de ese lugar.
En los calmecac los jóvenes anahuacas recibían una formación acorde con la «cosmopercepción» propia. Así tiene que haber ocurrido con nuestro abuelo. Asimismo, el estilo del discurso que se aprendía en estos centros de alta cultura tiene que haber sido muy esclarecido, muy deslumbrante, muy elocuente, muy carismático, etcétera. Por esto, la «fuerza del lenguaje» que se manifiesta en la Consigna de Anáhuac radica tanto en la esencia del pensar anahuaca cuanto en el modo esmerado de hablar.
En consecuencia, el énfasis del presente trabajo es dual: esencia y forma. Partiendo de las once «versiones» elegidas, se busca la restauración del mensaje tal como pudo haber sido expresado por Cuauhtémoc. Se intenta explicar en castellano cada uno de los «conceptos» nahuas que así lo requieran. Con esto se podrá tener una visión más apegada a la «fuerza del lenguaje» de quien sigue manifestando un fuerte ascendiente en muchos mexicanos del presente.
Para llevar a cabo el trabajo de esclarecimiento, se dividió el «mensaje» en 36 frases, cada una de las cuales es trabajada unitariamente, al final se propone una traducción al castellano, versión ésta que trata de reflejar el sentido original de la «palabra» de Cuauhtémoc. El esclarecimiento busca primeramente percibir el sentido esencial de la palabra estudiada y enseguida respetar la estructura lingüística del nahuatlahtolli 'hablar armonizante', que fue el «habla» de nuestro abuelo.
Este primer intento de rescate de la «cosmopercepción» tolteca, necesariamente, está plagado de intentos fallidos. No podía ser de otra manera. Después de cerca de 500 años de haberse intentado borrar el pensar nahua original, resulta extremadamente difícil plantear un todo que sea congruente. En caso de que a alguien le interese trabajar en este reconocimiento de nuestra «identidad cósmica» hay mucho campo donde hacer aportaciones que, esta es una realidad indiscutible, serán más valiosas que la presente.

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